ORAR Y SERVIR (Mc.1, 29-39)

Para Jesús lo más importante siempre será la vida sana de las personas, no la observancia de las leyes religiosas.
Se acerca, expulsa demonios, cura, sana y predica.
Está ahí con la mano tendida que levanta e infunde vida.
En medio de su intensa actividad, encuentra tiempo para apartarse a orar necesita estar a solas con su Padre para hacer su voluntad.
Señor, gracias por mi salud y por enseñarme a orar, es el medio por el cual yo pueda servir mejor a mis hermanos.

Para reflexion:

  1. ¿Qué motiva mi vida con Jesús?
  2. ¿Cómo he anunciado al Señor con mi palabra y mi accionar?
  3. ¿Es la oración la fuente de mi vida? ¿Cómo se manifiesta?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *