Domingo 08 de marzo
LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 2, 14ª. 36-41
El día de Pentecostés, Pedro, de pie junto con los otros once apóstoles, pidió atención y les dirigió la palabra: “Sepan con plena seguridad todos los israelitas que al mismo Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha constituido Señor y Mesías”. Estas palabras les traspasaron el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer hermanos?” Pedro les contestó: “Conviértanse y bautícense todos en nombre de Jesucristo para que se les perdonen los pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para ustedes y para sus hijos y, además para todos los que llame el Señor, Dios nuestro, aunque estén lejos”. Con éstas y otras muchas razones les animaba, y los exhortaba diciendo: “Pónganse a salvo de esta generación perversa”. Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unas tres mil personas.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
- El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
- Me guía por el sendero justo por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
- Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
- Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PEDRO 2, 20b-25
Queridos hermanos: Que aguanten cuando sufren por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios. Pues para esto han sido llamados, ya que también Cristo padeció por ustedes, dejándoles un ejemplo para que sigan sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas los han curado. Pues ustedes andaban antes como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN: 10, 1-10
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús “En verdad, en verdad les digo: el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guardián, y las ovejas escuchan su voz, y él va llamando por su nombre a las ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.
Palabra de Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
y luego