Domingo 08 de marzo
LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 35, 1-6ª. 10
El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrará la estepa y florecerá como flor de narciso, festejará con gozo y cantos de júbilo. Le ha sido dada la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortalezcan las manos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los cobardes de corazón: “Sean fuertes, no teman”. Miren a su Dios, que trae la venganza y el desquite; viene una persona a salvarlos. Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un siervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Volverán los rescatados del Señor, vendrán a Sión con cánticos, y habrá alegría eterna sobre sus cabezas; gozo y alegría les acompañarán. La pena y la aflicción se alejarán.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
Ven, Señor, ven a salvarnos.
- El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.
- El Señor abre los ojos al ciego, endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos.
- Sustenta al huérfano y a la viuda de trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SANTIAGO 5, 7-10
Hermanos, tengan paciencia hasta la venida del Señor. El campesino aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía. Así también ustedes tengan paciencia, manténganse firmes, porque la venida del Señor está cerca. No se quejen, hermanos, unos de otros, ara no ser condenados. Miren que el juez está ya a la puerta. Tomen, hermanos, como ejemplo de sufrimiento y de paciencia a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 11, 2-11
Gloria a ti Señor
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, y los cojos andan; los leprosos quedaron limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio ¡Y dichoso el que no se escandalice de mi!”. Cuando ellos se fueron, Jesús se puso a hablar con la gente sobre Juan: “¿Qué salieron ustedes a ver en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fueron a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salieron?, ¿a ver a un profeta? Sí, les digo, y mucho más que a un profeta; él es de quien está escrito: “Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti”. Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; y sin embargo el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”
Palabra de Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
y luego