Misa Dominical

Domingo 08 de marzo

Primera lectura

LECTURA DEL LIBRO DE ISAIAS  53, 1011

El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento: si entrega su vida como expiación, vera su descendencia, prolongara sus años, y por medio de él triunfará el plan del Señor.  Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimientos, mi siervo, el justo, traerá a muchos la salvación cargando con las culpas de ellos.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

Salmo 32

El Señor es compasivo y misericordioso.

  • La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.
  • Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
  • Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo.  Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
Segunda lectura

LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS 4, 14-16

Hermanos: Puesto que tenemos un gran Sumo Sacerdote que ha penetrado en los cielos, Jesús, Hijo de Dios, mantengámonos firmes en la fe que profesamos.  Pues no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.  Por eso, acerquémonos con seguridad al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia que nos auxilie oportunamente.

Palabra de Dios.

Palabra de Dios

Te alabamos Señor.

Evangelio

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 10, 35-45

Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”.  Les preguntó: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”.  Jesús les contestó: “Ustedes no saben lo que piden.  ¿Pueden beber el cáliz que voy a beber yo, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?”.  Ellos contestaron: “Sí, podemos”.  Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y recibirán el bautismo que yo voy a recibir, pero el sentarse a mi derecha o mi izquierda no me toca a mi concederlo; está ya reservado”.  Los otros diez, al oír aquello, se indignaron ante Santiago y Juan.  Jesús, reuniéndolos, les dijo: “Ustedes saben que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y les hacen sentir su autoridad.  Pero entre ustedes no debe ser así: el que quiera ser grande, que se haga el servidor de todos; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos.  Porque el hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.