DEJÉMONOS TOCAR POR CRISTO (Mc.1,40-45)

El Señor ama nuestra imperfección y nos limpia con su gracia.
Sabernos amados por Dios y con ese mismo amor, ¡amar a todos!

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿He experimentado el poder sanador y purificador de Dios?
  2. ¿Quiénes son los excluidos que están junto a mi?
  3. ¿Cómo actúo? ¿Soy empático, compasivo, acogedor?