LLAMADOS A SER OTROS CRISTOS (Mc.16,15-20)

Cada uno de nosotros hemos sido llamados a esparcir y dar a conocer el amor de Dios, pasar la buena noticia a aquellos con quienes nos encontramos. Y todo esto, con la confianza de que Dios nos acompaña trabajando con nosotros.
Cada uno de nosotros es llamado a ejercer el ministerio de Jesús de un modo u otro. Somos llamados a ser «otros Cristos»; ser personas que desean dar a conocer y repartir el amor de Dios.

Para Reflexión:

  1. ¿Proclamo la buena nueva por la manera en que vivo, siendo una bendición para el mundo que Dios ha creado?
  2. ¿Conozco suficientemente el Proyecto de Jesús?
  3. ¿Qué me falta para madurar más en la fe?

NADIE TIENE AMOR MÁS GRANDE QUE EL QUE DA LA VIDA POR SUS AMIGOS (Jn. 15 9-17 )

El corazón del mensaje cristiano es el amor, ¡Dios nos ama!
Ser amigo de Jesús, ser amado y elegido por Él.
El amor Cristiano es fruto de una unión, de «permanecer» unidos a aquel que es el amor verdadero. 

Para Reflexión:

  1. ¿Mi amor como Jesús, es hasta el extremo?
  2. ¿Soy capaz de amar sin medidas?
  3. ¿Me reconocen como Cristiano por mi capacidad de amar?
  4. ¿Reconocen los demás la presencia de Dios en mi?

PERMANEZCAN EN MI AMOR (Jn. 15, 1- 8)

A través de la analogía de la vid y los sarmientos, Jesús nos dice:
Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos, por tanto, somos los que estamos unidos a Cristo por el bautismo, la fe, el amor y la fidelidad a su seguimiento.
Jesús permanece en mí y me invita a permanecer en Él, para que yo pueda producir frutos abundantes.
Oremos por el deseo de una relación más profunda con Jesús y por una vida fructífera.

Para reflexión:

  1. ¿Cómo me alimento de la savia de Jesús?
  2. Todo crecer demanda tiempo, proceso, protagonismo, poda. ¿Qué experiencia tengo de esto?
  3. ¿Me reconocen como discípulo de Jesús por mi capacidad de amar?