Antes de juzgar a los demás, se nos invita a mirar hacia dentro y reflexionar sobre nuestras propias faltas.
PARA REFLEXIÓN:
- ¿En nuestra Iglesia, en nuestra sociedad, a quién señalamos con dedos acusadores por cómo cree, cómo reza, cómo celebra, cómo vive cómo ama?
- ¿En qué ocasiones juzgo y condeno a otros, no dejando que sea Dios el que examine la vida de los demás
- ¿En qué ocasiones mi corazón es tan grande y misericordioso como el de Jesús?
