¿SABEMOS ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS? ( Mt. 17, 1 -9)

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Reconozco la presencia de Jesús en lo que vivo, personas, acontecimientos? ¿Qué significa para mí que Jesús es el hijo amado del Padre y cómo se refleja esto en mi vida?
  2. ¿Escucho lo que Dios me dice? ¿A qué me está llamando en esta etapa de mi vida?
    ¿Qué sensaciones produce en mí este llamado?
  3. ¿Escucho a Jesús? ¿Donde lo escucho? ¿Cómo lo escucho? ¿En la oración, en su Palabra, en la Eucaristía, dando mi tiempo a otros escuchando a otros? ¿Qué experiencia tengo de esto?

«AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS Y A ÉL SOLO DARÁS CULTO» (Mt.4, 1-11)

En el relato de las tentaciones se reflejan nuestras luchas diarias , que buscan apartarnos de la voluntad de Dios ,
Jesús nos enseña que la verdadera fuerza no está en el poder ni en lo material, sino en la fidelidad a Dios y seguimiento de su Palabra.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Qué simboliza el desierto en nuestra comunidad hoy?
  2. ¿Qué tentación me cuesta más vencer, y cómo puedo dejar que la Palabra de Dios sea mi fuerza en la lucha ?
  3. ¿Cuáles son las tentaciones más frecuentes en nuestra sociedad actual?
  4. ¿Cómo puedo ayudar a mi
  5. projimo a permanecer firme en la fe?

5.¿Qué significa “Adorar solo a Dios” en la vida práctica?

TÚ, SEÑOR, LO RENUEVAS TODO (Mt.5, 17-37)

El discernimiento en la experiencia cristiana es buscar la voluntad de Dios, hacer lo que nos pide.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿En qué aspecto de mi vida no debo ir más allá del cumplimiento de la letra y vivir todas sus implicancias a plenitud lo que Dios me está pidiendo?
  2. ¿Tengo la práctica habitual del discernimiento, busco lo que Dios me está pidiendo o decido por mi cuenta aún cuando consulto con otros? ¿En las últimas semanas cuándo lo he practicado? ¿En qué ocaciones de mi vida he dicernido, he buscado la voluntad de Dios?
  3. Podemos pedir al Señor que nos de su fuerza para confiar en Él y escuchar lo que quiere de nosotros, así poder ver el mundo con sus ojos y participar en la construcción de su proyecto.

La identidad del discípulo de Jesús

La identidad del discípulo(a) de Jesús, ser sal y luz nos exige ser testigos en el mundo. La sal preserva y ayuda a sentir el sabor, (disfrutar de la vida) En la oscuridad estamos desorientados, cuando se ilumina podemos ver, orientarnos y encontrar el sentido de nuestras vidas.

  1. ¿En qué momentos de nuestra vida hemos sido sal y luz para otros?
  2. ¿Qué me impide ser sal y luz para los demás?
  3. ¿Cómo mi vida lleva a los demás a dar gloria a Dios?