Dios ofrece la salvación a todos, sin excluir a nadie. Hoy nos vemos reflejados en esta mujer cananea que, reconociéndose necesitada de Dios y sin considerarse merecedora, pide con humildad, confía y persevera. Su fe nos enseña a no desanimarnos ante las dificultades, sino a seguir confiando en Jesús.
PARA REFLEXIÓN:
- ¿Tengo la fe de la mujer cananea, que confía y persevera, o a veces dudo y me desanimo?
- ¿Cómo es mi fe? ¿Creo que merezco lo que pido, o me acerco al Señor con humildad, confianza y perseverancia?
- ¿Cuánto confío en que Jesús me escucha, comprende mis necesidades y sabe lo que es mejor para mí?
- Cuando oro, ¿pido al Señor que aumente mi fe y me ayude a confiar en Él, aun cuando no vea una respuesta inmediata?










y luego