«NADIE LAS ARREBATARÁ DE MI MANO» (Jn. 10, 27-30)

La voz de Dios está cerca y a mano en las Escrituras. Paro eso necesitamos tiempo para leer, volver a leer, meditar, de manera que la palabra de Dios penetre y se nos permita escuchar “su voz” que habla de paz, y que nos enseña y consuela.

SEÑOR, una vez más tus palabras consuelan nuestros corazones dolientes. Tú nos conoces; nos entregas tu mejor regalo, que es la vida eterna; Tú nos defenderás de cualquiera que trate de separarnos de TI.

PARA REFELEXIÓN:

  1. ¿Experimento o me reconozco que soy hija del Padre y que Jesús es mi buen Pastor?
  2. ¿Es tal mi relación con Jesús que puedo reconocer su voz?, si no es así ¿qué puedo hacer para lograrlo?
  3. ¿Qué relación tengo con Dios Padre?

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