¡NO SEAS INCRÉDULO, SINO CREYENTE! LA DIVINA MISERICORDIA (Juan 20, 19-31)

Jesús resucitado irrumpe en la casa de sus amigos más cercanos por primera vez desde que todos lo habían abandonado. Sin embargo, sus primeras palabras fueron “La paz a vosotros ”. No hubo reproches solo “Paz” mostro los signos de sus heridas.
Tomás expresa y da a conocer sus dudas.

PARA REFLEXIÓN:


Nuestras dudas, cuestionamientos, interrogantes, son una magnífica oportunidad para crecer en nuestra vida con Jesús. Si las damos a conocer como Tomás, investigamos, profundizamos y sobre todo como Mamita María avanzamos en nuestra vida con Jesús aún en medio de ellas aunque no comprendamos.
Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc.2,19) y (Lc. 2, 41-51)

  1. ¿Mis dudas, mis temores son impedimento para avanzar en mi misión evangelizadora?
  2. ¿Confío en el testimonio de la Comunidad, de la Iglesia conforme Jesús lo ha dispuesto?
  3. ¿Qué tanto contribuyo a mi Comunidad, a mi Iglesia?
  4. En este domingo de La Divina Misericordia :
    ¿Cómo descubro que Dios es Padre de Misericordia frente a tanta violencia, lucha y pecado?

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