El amor a Dios se manifiesta en el amor al prójimo y también en el amor y el cuidado de nosotros mismos. Amar es vivir cada día según las enseñanzas de Jesús, con un corazón abierto, generoso y dispuesto a servir.
PARA REFLEXIÓN:
- ¿Qué significa para mí amar a Dios con todo mi corazón en la vida cotidiana? ¿Cómo he vivido este mandamiento durante la semana que ha transcurrido?
- ¿A quién me está pidiendo el Señor que me acerque para brindarle mi amor, mi tiempo, mi comprensión o mi ayuda?
- ¿Cuánto me amo, me respeto y me cuido? ¿Procuro cuidar mi salud, descansar lo necesario y desarrollar los dones que Dios me ha regalado?










y luego