La corrección fraterna es fruto del amor

…porque se busca el bien del hermano, si te hace caso, haz salvado a tu hermano
( Mt. 18, 15-20)

La Palabra de hoy nos invita a darnos con amor.
Nuestra fe no vive el individualismo sino en comunidad.
Jesús debe ser el centro de esta experiencia.
Cuando corregimos tener presente nuestra viga en el ojo y no rebuscar la paja en el ojo del hermano.
La humildad y el escucharse es la clave vital para una buena común – unión.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Me he arriesgado a practicar la CORRECCIÓN FRATERNA?
  2. Cuando lo hice, ¿cómo me sentí?
  3. ¿Soy consciente que está en juego la salvación de mi hermano?
  4. En los últimos meses, ¿cuántas veces he agradecido a Dios por la corrección fraterna?
  5. Al practicar la corrección fraterna, ¿mi intención principal (móvil) ha sido el amor por la otra persona? ¿La forma fue la más adecuada reflejando mi amor o mi ira?

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido

EL evangelio recoge dos breves parábolas de Jesús con un mismo mensaje. En ambos relatos, el protagonista descubre un tesoro enormemente valioso o una perla de valor incalculable. Y los dos reaccionan del mismo modo: venden con alegría y decisión lo que tienen y se hacen con el tesoro o la perla. Según Jesús, así reaccionan los que descubren el reino de Dios.
Este es el tesoro que todos buscamos: gozar de Dios en la felicidad eterna.
JESÚS ME ESTÁ INVITANDO A RECONOCER DONDE ESTÁ PUESTO MI CORAZÓN

Mi relación con el Señor:

  1. ¿Ha cambiado mi vida, en que está cambiando o que me pide cambiar?
  2. ¿Mi vida como la vivo en vista a la eternidad?

Dejemos que crezcan juntos

En la parábola del trigo y la cizaña tenemos un binomio o sea el bien y el mal.  Los fieles, representados por el trigo, y los infieles, representados por la cizaña. Es la voluntad de Dios que junto al trigo exista también la cizaña, lo positivo y lo negativo al mismo tiempo .Es la voluntad soberana de Dios que su pueblo sepa que en medio de las tinieblas, la luz resplandece más.
Permitamos que el trigo y la cizaña crezcan juntos, tal como Dios lo ha dispuesto. No queriendo separar y sacar la cizaña, porque Dios y sus ángeles lo harán al final de los tiempos. A nosotros solamente nos corresponde sembrar la semilla y regar el campo con oración, y  es el Señor quién dará el crecimiento en su tiempo .

Preguntas para reflexionar:

¿Cuál es mi cizaña y cuál es mi trigo?
¿Que tanto me esfuerzo en dejar la cizaña que tengo en mi vida ? Aún cuando no tengo éxito?
¿Tengo puesta mi esperanza en el Señor? ¿ Cómo se manifiesta?

Paso a paso uno construye, la semilla tiene su fuerza interna

Sembrar con pasión y convicción

La parábola del sembrador leída en clave espiritual nos ayuda a darnos cuenta si estamos siento tierra fértil para la acción del Espíritu Santo y de la palabra de Dios en nuestra vida. La buena noticia es que podemos elegir qué tipo de tierra queremos ser. De eso dependerá si la semilla de su palabra hecha raíces fuertes, crece y produce fruto abundante o, por el contrario, termina muriendo en una tierra estéril.

Proponemos algunas preguntas para ayudarte a reflexionar.

¿Que me ayuda a ser una tierra fértil?

  1. ¿Que me impide a estar abierto (a) a la Palabra de Dios, miedos, desánimos, intereses personales, vida agitada, cobardía etc.?
  2. ¿Que tanto confío en Dios?

¿Yo también participo en sembrar semillas? Es decir:

  1. ¿Soy una persona evangelizadora, misionera?

NOTA: pongamos nuestra atención en el esfuerzo del trabajo que realizamos y no tanto en el éxito.

Pentecostés: El Espíritu de Jesús

Pentecostés Espíritu Santo El - Imagen gratis en Pixabay

Después que crucificaron a Jesús, nos cuenta el evangelio que se quedó solo. Algunos de sus seguidores huyeron, otros miraban a los lejos. María y Juan sí estaban al pie de la cruz.

En los corazones de los apóstoles y discípulos había temor, dudas, incertidumbre. Muy parecido quizá a lo que hoy nos toca vivir. Pensaban ellos que también podrían tomarlos prisioneros y castigarles como lo hicieron con Jesús. Incluso después de ver al resucitado, seguían con temor. Se reunían a escondidas para evitar ser vistos.

Precisamente en esas circunstancias ocurre el día de Pentecostés. Cuando Jesús resucitado ascendió a los cielos les hizo una promesa: “Pronto recibirán el Espíritu Santo”. Esa promesa se cumplió 50 días después de su Resurrección. Eso significa precisamente el término “Pentecostés”.

Según el relato de los Hechos de los Apóstoles se escuchó un ruido como una ráfaga de viento y unas lenguas de fuego se posaron sobre sus cabezas. Y después salieron a anunciar lo que habían visto y oído, sin temor, llenos de fe y confianza en el Señor, llenos de sabiduría y fortaleza.

Cuando nos bautizamos nosotros también recibimos el Espíritu Santo y reafirmamos esta presencia y este poder al confirmarnos. Recordemos que el Espíritu Santo es el mismo Espíritu de Jesús. Lo ayudó al él a cumplir con la misión que su Padre le confió, y nos lo ha dado para que continuemos su misión aquí en la tierra. La pregunta es ¿Estamos usando este gran poder? ¿Cómo es nuestra relación con el Espíritu Santo?

Te invitamos a reflexionar sobre esta o tras preguntas realizando algunas sencillas actividades. Puedes compartir tus opiniones en el foro de nuestra web.

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