¿QUÉ BUSCAMOS? (Jn.1, 35 – 42)

No es fácil responder a esta pregunta sencilla y directa.
Dios no se esconde, siempre está ahí para quien lo busca con sinceridad. Está en el interior mismo de esta búsqueda.
Hagamos como los discípulos, lo siguieron en silencio, y en esa cercanía descubren y aprenden un modo diferente de vivir.
Este es el paso decisivo que necesitamos dar hoy, experimentar un verdadero contacto con Jesús y aprender a vivir su estilo de vida.
Señor: ayúdanos a comenzar este nuevo «Tiempo Ordinario» totalmente renovados concédenos acercarnos a tu Imagen, a tu ejemplo y seguir nuestra misión de Cristianos.

Para reflexión:

  1. ¿Qué busco en mi vida con Jesús?
  2. Durante estos últimos 10 meses. ¿Qué me ha ayudado a crecer en mi cercanía – intimidad con Jesús?
  3. ¿Qué dificultades he tenido en esta cercanía – intimidad?
  4. ¿Qué personas me han ayudado a conocer a Jesús?
  5. ¿Durante estos 10 meses a quienes ayude a conocer a Jesús?
  6. Gran oportunidad para agradecer lo recibido y lo compartido.

¡NO TENGAS MIEDO, ABRE LAS PUERTAS DE TU CORAZON! (Lc. 2, 1-14)

Hoy celebramos a pesar de los tantos momentos tristes y malos que sufre nuestra sociedad el nacimiento de Dios.
Dios hecho hombre, niño humilde que nace en la sencillez, Dios siempre cercano, que en medio de nuestro vivir diario nos invita a la alegría que nos libera de los miedos y desconfianza .
Dejémonos atraer y abrazar por su ternura .
Él sólo quiere nuestro amor.

Para Reflexión:

  1. Así como los pastores se llena de gran temor . ¿Cuáles son mía miedos y mis temores?
  2. El Ángel dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.” ¿Qué alegría he experimentado en estos últimos 9 meses?
  3. Cómo hago de mi corazón un nacimiento? ¿un Belén donde Jesús pueda nacer? ¿Cómo puedo ayudar a que mi familia también sea un nacimiento, un Belén para Jesús?

EL SI DE MARÍA (Lc. 1, 26 – 38)

Nuestra Señora es el supremo ejemplo de obediencia para con la voluntad de Dios.
Se convierte en modelo de toda mujer de fe.
Si el Espíritu Santo hizo en Ella maravillas,
¿Qué no podrá hacer con nuestras vidas?
Cada día de nuestras vidas estamos invitados/as a unirnos con María al decir: “Aquí estoy, la sierva del Señor; que se haga en mí según tu palabra”.

Para Reflexión:

  1. ¿Estoy preparado para recibir al hijo de Dios en mi vida?.
  2. ¿Qué es lo que espero, que necesito?
  3. ¿Cómo me preparo?

ALLANEN EL CAMINO DEL SEÑOR ( Jn. 6, 8 ; 19, 28)

EL evangelio de hoy nos presenta a Juan el Bautista como un hombre escogido por Dios para ser testigo de la Luz.
Supo entregarse a su misión ayudando al pueblo de Israel en su conversión para la llegada de Jesús, bautizándolos en agua.
Juan declara con profunda humildad y sencillez no ser el Mesías, sino la Voz que grita en el desierto.

Para la Reflexión:

  1. ¿Soy consiente de mi vocación? ,
  2. ¿Qué me pide El Señor con mi vida?
  3. Como Juan ¿Cómo he sido y soy testigo llevando a Jesús a los demás durante la pandemia?
  4. ¿Qué cambios debo hacer para preparar el camino del Señor?
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¡ESTAR DESPIERTOS !

Ésta invitación la encontramos muy a menudo en los Evangelios, no temer la llegada del Señor a nuestra vida; estar despiertos para poder darle la bienvenida cuando llegue.  Jesús nos dice que hay un tiempo adecuado, y un tiempo en que será demasiado tarde.  Roguemos a Dios para que con su gracia nos ayude a tener un corazón que no se distraiga, y que esté plenamente vivo ante la presencia de Jesús en mi mundo, reconocer que se aproxima y darle la bienvenida .  No importa cuanto tarde, tratemos de renovar nuestro compromiso con Él Señor y con la construcción y crecimiento de nuestra relación con Él a través de la oración y reflexión constante, solo así, no nos preocupará el momento que llegue porque estaremos preparados.

PREGUNTAS PARA REFLEXIÓN

  1. ¿Con quién me identifico en esta  parábola?               
  2. ¿Estoy dispuesto/a a esperar a Dios, aunque no sé cuánto tiempo le tomará llegar?
  3. ¿Puedo confiar fielmente en lo desconocido, con la certeza de la bondad de Jesús? 

¿DUEÑOS O ADMINISTRADORES DE LA VIÑA?

Dios nos ha dado una viña a cada uno de nosotros. Nuestras familias, nuestras comunidades, nuestro trabajo, nuestra iglesia, nuestro medio ambiente.
Todos son parte de nuestra viña. Dios no excluye a nadie de su viña, nos llama a producir buenos frutos en esta viña.
Nos toca reconocer nuestra vida como llamado a la Comunión con todos los que nos rodean en la Casa Común que es nuestro planeta.
Nos llama a producir buenos frutos en esta viña.

Preguntas para reflexión:

  1. ¿Reconozco a Dios como mi Padre Creador?
  2. ¿Reconozco y celebro mi vida como un don de Dios?
  3. ¿Reconozco a los demás como un don para mi?
  4. ¿Mi vida y todos los dones que he recibido los vivo como propietario o como administrador? Lo que soy, lo que tengo, mi tiempo, mi alegría, mis recursos y otros.
  5. ¿Qué frutos estoy dando al Señor durante esta pandemia?

La corrección fraterna es fruto del amor

…porque se busca el bien del hermano, si te hace caso, haz salvado a tu hermano
( Mt. 18, 15-20)

La Palabra de hoy nos invita a darnos con amor.
Nuestra fe no vive el individualismo sino en comunidad.
Jesús debe ser el centro de esta experiencia.
Cuando corregimos tener presente nuestra viga en el ojo y no rebuscar la paja en el ojo del hermano.
La humildad y el escucharse es la clave vital para una buena común – unión.

Preguntas para reflexionar:

  1. ¿Me he arriesgado a practicar la CORRECCIÓN FRATERNA?
  2. Cuando lo hice, ¿cómo me sentí?
  3. ¿Soy consciente que está en juego la salvación de mi hermano?
  4. En los últimos meses, ¿cuántas veces he agradecido a Dios por la corrección fraterna?
  5. Al practicar la corrección fraterna, ¿mi intención principal (móvil) ha sido el amor por la otra persona? ¿La forma fue la más adecuada reflejando mi amor o mi ira?

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido

EL evangelio recoge dos breves parábolas de Jesús con un mismo mensaje. En ambos relatos, el protagonista descubre un tesoro enormemente valioso o una perla de valor incalculable. Y los dos reaccionan del mismo modo: venden con alegría y decisión lo que tienen y se hacen con el tesoro o la perla. Según Jesús, así reaccionan los que descubren el reino de Dios.
Este es el tesoro que todos buscamos: gozar de Dios en la felicidad eterna.
JESÚS ME ESTÁ INVITANDO A RECONOCER DONDE ESTÁ PUESTO MI CORAZÓN

Mi relación con el Señor:

  1. ¿Ha cambiado mi vida, en que está cambiando o que me pide cambiar?
  2. ¿Mi vida como la vivo en vista a la eternidad?

Dejemos que crezcan juntos

En la parábola del trigo y la cizaña tenemos un binomio o sea el bien y el mal.  Los fieles, representados por el trigo, y los infieles, representados por la cizaña. Es la voluntad de Dios que junto al trigo exista también la cizaña, lo positivo y lo negativo al mismo tiempo .Es la voluntad soberana de Dios que su pueblo sepa que en medio de las tinieblas, la luz resplandece más.
Permitamos que el trigo y la cizaña crezcan juntos, tal como Dios lo ha dispuesto. No queriendo separar y sacar la cizaña, porque Dios y sus ángeles lo harán al final de los tiempos. A nosotros solamente nos corresponde sembrar la semilla y regar el campo con oración, y  es el Señor quién dará el crecimiento en su tiempo .

Preguntas para reflexionar:

¿Cuál es mi cizaña y cuál es mi trigo?
¿Que tanto me esfuerzo en dejar la cizaña que tengo en mi vida ? Aún cuando no tengo éxito?
¿Tengo puesta mi esperanza en el Señor? ¿ Cómo se manifiesta?

Paso a paso uno construye, la semilla tiene su fuerza interna

Sembrar con pasión y convicción

La parábola del sembrador leída en clave espiritual nos ayuda a darnos cuenta si estamos siento tierra fértil para la acción del Espíritu Santo y de la palabra de Dios en nuestra vida. La buena noticia es que podemos elegir qué tipo de tierra queremos ser. De eso dependerá si la semilla de su palabra hecha raíces fuertes, crece y produce fruto abundante o, por el contrario, termina muriendo en una tierra estéril.

Proponemos algunas preguntas para ayudarte a reflexionar.

¿Que me ayuda a ser una tierra fértil?

  1. ¿Que me impide a estar abierto (a) a la Palabra de Dios, miedos, desánimos, intereses personales, vida agitada, cobardía etc.?
  2. ¿Que tanto confío en Dios?

¿Yo también participo en sembrar semillas? Es decir:

  1. ¿Soy una persona evangelizadora, misionera?

NOTA: pongamos nuestra atención en el esfuerzo del trabajo que realizamos y no tanto en el éxito.