Jesús es el sembrador que, con generosidad y amor, siembra la semilla de su Palabra en el corazón de todos.
PARA REFLEXIÓN:
- ¿En qué momentos de la semana escucho la Palabra de Dios y la acojo en mi vida? ¿Cómo lo demuestro? ¿Qué frutos doy?
- ¿Con cuál de los terrenos de la parábola me identifico?
- ¿Qué cosas en mi vida me están impidiendo una disponibilidad total para vivir la Palabra de Dios? ¿El afán por el dinero? ¿Los intereses egoístas? ¿La vergüenza de mostrar mi fe? ¿La cobardía?
«No te quedes aguardando algo que ya posees; vive plenamente tu dignidad de cristiano hoy. Alegrémonos, pues, porque la semilla cayó en tierra buena y dio fruto.»
— Padre Mario Yépez B., C.M.

y luego