EL CORAZÓN DE JESÚS PARA LOS SENCILLOS (Mt.11,25-30)

Para ser una persona cercana a Dios, hemos de tener un corazón limpio y sencillo.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Cómo me considero en relación con la fe: notable y sabio, o sencillo y necesitado de Dios? ¿En qué actitudes se refleja mi postura?
  2. ¿Qué cosas practico para mostrar mi pequeñez y mi humildad?
  3. ¿Qué cosas, en este momento de mi vida, me alejan de ser una persona humilde y sencilla?
  4. Ante las dificultades de la vida, ¿me rindo o me apoyo en Jesús?
  5. ¿Qué cargas necesito entregar a Jesús para encontrar el verdadero descanso en su presencia?