SANTA ROSA DE LIMA: UNA VIDA ENTREGADA A DIOS(Mt. 13, 31-35)

Santa Rosa nos enseña que una vida entregada a Dios, aunque comience pequeña y escondida, puede convertirse en una gran bendición para muchos.

PARA REFLEXIÓN:

  1. Santa Rosa atendía a los necesitados. ¿Estoy, como ella, atento(a) a las necesidades de mi prójimo?
  2. ¿Qué virtudes de Santa Rosa han llamado especialmente mi atención? ¿Cómo puedo ponerlas en práctica en mi vida?
  3. ¿Soy capaz de ofrecer mis dificultades a Dios para que, a través de ellas, pueda ser de beneficio para los demás?
  4. ¿Qué experiencia tengo de haber comenzado con algo pequeño que, con esfuerzo, perseverancia y la ayuda de Dios, fue creciendo y dando frutos? ¿Qué me enseñó esa experiencia?

¡TÚ ERES NUESTRO ÚNICO SEÑOR! (Mt 16, 13-20)

Hoy también Jesús nos hace la misma pregunta que hizo un día a sus discípulos: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy?». Revisemos nuestra relación con Él: ¿qué responderíamos?

PARA REFLEXIONAR:

  1. Conocer a Jesús no es repetir lo que dicen otros; exige una respuesta propia y personal.
    ¿Quién es Jesús realmente en mi vida cotidiana y en mis decisiones?
  2. ¿De dónde nace mi fe? ¿Es una costumbre adquirida o una convicción profunda, fruto de la gracia de Dios?
  3. ¿Qué Iglesia quiero ser? ¿Cómo contribuyo a edificarla? ¿Con qué gestos concretos doy testimonio de Jesús en mi entorno?

¡QUÉ GRANDE ES TU FE! (Mt. 15, 21-28)

Dios ofrece la salvación a todos, sin excluir a nadie. Hoy nos vemos reflejados en esta mujer cananea que, reconociéndose necesitada de Dios y sin considerarse merecedora, pide con humildad, confía y persevera. Su fe nos enseña a no desanimarnos ante las dificultades, sino a seguir confiando en Jesús.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Tengo la fe de la mujer cananea, que confía y persevera, o a veces dudo y me desanimo?
  2. ¿Cómo es mi fe? ¿Creo que merezco lo que pido, o me acerco al Señor con humildad, confianza y perseverancia?
  3. ¿Cuánto confío en que Jesús me escucha, comprende mis necesidades y sabe lo que es mejor para mí?
  4. Cuando oro, ¿pido al Señor que aumente mi fe y me ayude a confiar en Él, aun cuando no vea una respuesta inmediata?

¡ANIMO! SOY YO, NO TENGAN MIEDO(Mt. 14, 22-33)

Aprendamos a mantener nuestra mirada fija en Él, porque cuando Jesús es nuestra seguridad, ninguna tormenta tiene la última palabra.

PARA REFLEXIÓN:

  1. La vida está llena de momentos en los que el miedo, la incertidumbre y las dificultades amenazan con hacernos perder la paz.
    ¿Cuando tengo problemas, ¿mi primera reacción es confiar en Dios o preocuparme y tratar de solucionarlo todo por mis propias fuerzas?
  2. El Señor nunca nos abandona. Siempre está cerca, dispuesto a extender su mano para levantarnos.
    ¿En qué situación de mi vida actual necesito confiar más en Dios ?
  3. Jesús no nos pide una fe perfecta, sino un corazón que, aun en medio de las dudas, decida confiar en Él.
    ¿Qué significa para mí tener fe cuando las circunstancias no cambian? Si Jesús me preguntara hoy: «¿Por qué dudaste?», ¿qué le respondería?