CUMPLIR LA VOLUNTAD DEL PADRE (Mt.21, 28-32)

Jesús nos llama a fijarnos no solo en nuestras palabras, sino en lo que muestran nuestras obras.

PARA REFLEXIÓN:

Jesús resalta que lo más importante es hacer la voluntad de Dios. De este modo, me invita a dar testimonio y me envía a que mis obras hablen de Dios, de su misericordia y de su amor.

  1. En las últimas semanas, ¿cómo han hablado mis obras de Dios?
  2. ¿Mi fe está adormecida o es una fe viva?
    ¿Hay algo en mi vida que Dios me invita a cambiar y sigo postergando?
  3. En este texto, la Palabra de Dios nos advierte ante la cerrazón de quienes no quieren reconocer que un hermano que ha pecado puede arrepentirse y cambiar.
    ¿Cómo se manifiesta en mí la apertura ante la posibilidad de cambio?

EL AMOR DE DIOS ES IGUAL PARA BUENOS Y MALOS(Mt. 20, 1-16)

La bondad de Dios se extiende a todos por igual sin condiciones

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Alguna vez me ha costado alegrarme por las bendiciones, los éxitos o el crecimiento espiritual de otra persona?
  2. ¿Será verdad que el corazón del Padre no se basa en los méritos personales? ¿Vivo mi relación con Dios confiando en su amor incondicional o dependo de mis propios méritos?
  3. ¿Quiénes son, en mi vida y en mi entorno, esos últimos, esos rechazados, aquellos que parecen no merecer el premio final? ¿Los llevo en mi corazón y los presento ante la presencia del Señor?

PERDÓN SIN LÍMITES (Mt. 18, 21-35)

La experiencia de un Dios que perdona incondicionalmente, sea la fuerza principal que nos impulse a perdonar a los demás.

PARA REFLEXIÓN:


1.¿Soy capaz de perdonar a los demás con la misma misericordia con la que Dios me ha perdonado?

2.¿A quién necesito perdonar hoy para vivir con mayor libertad interior y paz en mi corazón?

3.¿Cómo me ayuda el perdón a crecer en mi vida espiritual y a acercarme más a Dios?

CORREGIR DESDE LA HUMILDAD(Mt. 18, 15-20)

La corrección fraterna es un acto de amor y responsabilidad comunitaria que busca el bien del hermano que ha fallado, no juzgarlo ni humillarlo.

PARA REFLEXIÓN:

  1. Cuando busco corregir, ¿quiero que la persona cambie y se aclare el malentendido, o busco tener la razón?
  2. ¿Soy capaz de corregir con amor, humildad y respeto?
  3. ¿Cómo cambiaría nuestra manera de relacionarnos si supiéramos que Jesús está presente entre nosotros?