SIEMBRA AMOR, Y RECOGERÁS AMOR (Mt. 13, 24-43)

Dios actúa como sembrador paciente. En el mundo siempre habrá el bien (trigo) y el mal (cizaña).
Nuestra tarea será no juzgar ni arrancar el mal a la fuerza, sino sembrar el bien con paciencia.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Qué trigo está haciendo crecer Dios en mi vida, y qué cizaña necesito que Él transforme?
  2. El Reino de Dios está ya actuando pero en modo de un pequeño grano de mostaza .
    ¿Qué pequeña semilla de amor y esperanza puedo sembrar en mi familia, en mi comunidad y en mi entorno?
  3. ¿ Cómo podemos ser levadura que lleva paz y unidad en nuestra comunidad?
  4. ¿ Qué compromiso humilde y sencillo puedo realizar esta semana?