SOLO PERTENECEMOS A DIOS (Mt. 22,15-21)

Somos pueblo y rebaño de Dios, solo a Él pertenecemos

Así como una moneda lleva impresa la imagen del César y le pertenece a él, el ser humano lleva impresa la imagen de su Creador en el alma.

PARA LA REFLEXIÓN

  1. ¿Qué lugar ocupa Dios en mi vida? ¿Es el centro de mis decisiones o solo recurro a Él cuando tengo dificultades?
  2. ¿Hay algo que esté ocupando demasiado espacio en mi corazón, como el dinero, las preocupaciones, el orgullo o el deseo de tener siempre la razón?
  3. ¿Qué significa para mí dar a Dios lo que es de Dios? ¿Le estoy entregando mi amor, mi tiempo y mi servicio? ¿Cómo lo demuestro en mi vida cotidiana?
  4. ¿Qué debo hacer cuando vivo de acuerdo con mis principios de fe y entra en conflicto con mis intereses personales?