LA INVITACIÓN ES PARA TODOS, LA RESPUESTA ES PERSONAL (Mt.22 , 1-14)

Jesús nos invita a participar de su Reino. Esta invitación es para todos, pero requiere de nosotros una respuesta sincera y coherente.

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Cómo se manifiesta en mi vida la invitación que me hace Jesús a participar en su Reino? ¿Qué siento? ¿Qué pienso? ¿Qué hago?
  2. ¿Reconozco y celebro que la invitación es para todos: buenos y malos. «Todos, todos, todos; en la Iglesia hay lugar para todos». — Papa Francisco ¿A quiénes me está llamando el Señor a anunciar su Reino?
  3. No es suficiente acoger la invitación: ser bautizado, asistir a Misa o practicar diversas devociones. Se necesita ser coherentes con nuestra fe. El «traje adecuado» para la boda nos recuerda que lo que celebramos cada domingo debemos vivirlo también durante la semana. ¿Qué cambio o conversión me está pidiendo el Señor en este momento de mi vida?