EL AMOR DE DIOS ES IGUAL PARA BUENOS Y MALOS(Mt. 20, 1-16)

La bondad de Dios se extiende a todos por igual sin condiciones

PARA REFLEXIÓN:

  1. ¿Alguna vez me ha costado alegrarme por las bendiciones, los éxitos o el crecimiento espiritual de otra persona?
  2. ¿Será verdad que el corazón del Padre no se basa en los méritos personales? ¿Vivo mi relación con Dios confiando en su amor incondicional o dependo de mis propios méritos?
  3. ¿Quiénes son, en mi vida y en mi entorno, esos últimos, esos rechazados, aquellos que parecen no merecer el premio final? ¿Los llevo en mi corazón y los presento ante la presencia del Señor?